Estamos viviendo en un mundo diverso, en el cual existe la variedad de formas y estilos para todo. La relación de pareja no es una excepción. Existen tantas variedades de relación de pareja como personas diversas. No existe los correcto o lo incorrecto. Lo que puede funcionar para una persona, puede ser inaceptable para la otra. Lo más importante es que cada persona se sienta bien con la relación que tiene y que la pareja también se sienta a gusto con el mismo tipo de relación.

Existen relaciones en la cuales las dos personas se integran de tal manera que prácticamente se fusionan el uno con el otro. Es un tipo de relación muy estrecha en la cual los dos o uno de los dos pierde su independencia y se concentra únicamente en su pareja, vive la vida de su pareja, está pendiente de todo lo que pasa en la vida de la pareja, eliminando prácticamente su vida personal, siendo totalmente dependiente de su pareja. Este tipo de relación puede funcionar para algunas personas, pero la mayoría no se siente de todo cómodo en esta situación, ya que cuando su pareja realiza alguna actividad que no está en su control, sufren una decepción y el malestar. Cuando la relación llega a un extremo en el cual se vive una fusión completa, en la cual se pierde la identidad de cada miembro, se produce un cierto grado de malestar. Veamos cuales son las señales de alerta que ayudan a ver si la relación es fusionada:

1 – No hay espacio personal.

Todas las personas necesitan un espacio personal, tanto en tiempo como en espacio físico. Las personas necesitan cierto grado de soledad y privacidad para estar a solas con uno mismo. Cada uno puede utilizar este espacio a su gusto, dedicándose a cualquier actividad de su agrado. Esta científicamente comprobado que todas las personas experimentan esta necesidad en mayor o menor grado. Generalmente después de disfrutar de este espacio, las personas vuelven hacia las personas importantes en su vida: su familia, su pareja, amigos, etc. Es importante que este espacio personal sea respetado por la pareja. Cuando en la dinámica de pareja no existe la posibilidad de estar a solas con uno mismo, la necesidad queda no satisfecha, produciendo el malestar, la irritabilidad, el stress. La persona puede tornarse agresiva, comenzar a tratarle mal a la pareja, perder paciencia por cualquier razón, etc. La necesidad del espacio personal es individual y no existe una medida justa para todos. Al conocerse poco a poco en la pareja se establece un tiempo y espacio cómodo para los dos. Lo más importante es mantener un sano equilibrio entre el espacio personal y la relación de pareja. No estamos hablando de que el espacio personal ocupe todo el tiempo que la pareja pueda estar juntos. La relación de pareja es para estar uno con el otro, pero dejando disponible un espacio para estar a solas cada uno. Cuando uno de los dos no experimenta la necesidad y el deseo de estar a solas un tiempo, cuando siempre quiere estar con la pareja, es una señal de alerta de que la relación está perdiendo el equilibrio.

2.  La pérdida de Identidad propia.

Cuando uno en la pareja, o los dos, no tiene objetivos personales, amigos personales, ni actividades propias, es una señal de alerta de la pérdida de identidad propia. La relación de pareja es una relación de dos personas, de dos personalidades, en la cual cada uno aporta lo que es en su esencia. La personalidad de cada persona se conforma por sus actividades, intereses, amistades, hobbies, etc. Cuando la pareja esta juntos, ellos comparten sus vivencias, las cosas que aprenden, las emociones que viven. La riqueza de la relación de pareja se nutra por lo que cada uno comparte en la relación. Cuando uno de la pareja pierde sus actividades propias y se concentra exclusivamente en las actividades de su pareja, se produce la dependencia y la pérdida de identidad de esta persona. En esta situación es inevitable que la persona limita su crecimiento personal, produciendo una brecha con su pareja. Es un caso muy común cuando uno de la pareja se dedica a sus actividades con la fuerza e entusiasmo y el otro se limita a vivir para la pareja, perdiendo sus propias actividades. En estos casos casi siempre se produce un distanciamiento entre los dos. El que no tiene sus actividades, se siente abandonado y muchas veces celoso con el comportamiento del otro, la relación se irá deteriorando. En una relación equilibrada se comparten las actividades e intereses en conjunto, pero cada uno conserva sus propias actividades que forman parte de su personalidad.

3.  El control de uno por el otro.

Para tener una relación de pareja sana y gratificante, es muy importante respetar la libertad y la privacidad de la pareja. Cuando uno de los dos comienza a controlar al otro, le revisa sus mensajes de teléfono, su correo electrónico, su whatsapp, sus páginas de redes sociales, le sigue los pasos en el trabajo o en otras actividades, se establece una dinámica de control total, el cual casi siempre produce el malestar. El control no es bueno para ninguno de los dos. El que es controlado, se siente agobiado, presionado, que es una carga psicológica difícil de soportar. Una persona en esta situación pierde el espacio propio, se torna irritable, estresado y agresivo. Para el que ejerce el control, estas actividades producen mucha angustia y también general el malestar. Esta persona siente que si no verifica los asuntos personales de su pareja, tiene riesgo de perderlo, que cualquier actividad pueda representar una amenaza para la relación. La relación se trona desagradable. Cuando uno de los dos sienta la necesidad o le deseo de verificar los aspectos privados de la pareja, es necesario tomarlo como una señal de alerta y manejar la situación para evitar el desgaste de la relación.

4.  Dependencia total.

Cuando la pareja experimenta una extrema necesidad del otro se produce la dependencia. La dependencia puede ser de diferentes maneras. Cuando la persona depende físicamente de la pareja es cuando exista alguna situación especial de salud o imposibilidad de llevar una vida normal desde el punto de vista físico. En estos casos uno se hace el cargo del otro. Cuando exista esta situación el que se hace el cargo del otro debe asumir esta responsabilidad de manera voluntaria y ejercerla con amor, sin reclamos, ni reproches. Si la pareja no está dispuesta a suplir las necesidades físicas del otro de manera voluntaria, como el acto de la entrega, la relación tendrá muchas dificultades. También existe la dependencia emocional, cuadro uno en la pareja sienta una extrema necesidad de estar conectado emocionalmente con el otro todo el tiempo, que no pueda manejar sus emociones de manera independiente y responsable. Cuando se produce esta dinámica, lo que está en el fondo es la necesidad emocional no resuelta por la persona, que casi siempre requiere de la ayuda psicológica profesional. Otro aspecto de la dependencia es la dependencia económica. En la cultura occidental que estamos viviendo, desde la segunda guerra mundial, las mujeres tuvieron la oportunidad de manejar su independencia económica, lo cual les da muchas ventajas para su desarrollo como personas y elimina su dependencia económica del hombre. En una relación equilibrada lo mejor es que ninguno de los dos dependa del otro económicamente. De esta manera los dos tienen mayores oportunidades de manejar su libertad personal, su espacio y todo lo que necesitan para la cotidianidad de la vida, incluyendo la economía compartida como pareja. En caso de la dependencia económica del uno del otro, es importante que se haga la conciencia y la aceptación voluntaria de esta situación. Cuando la carga económica se asume de manera obligatoria o impuesta, el riego del deterioro de la relación es elevado.

5. Seguir desarrollando la personalidad propia de cada uno.

Uno de los principales objetivos de la relación de pareja es sentirnos acompañados, de compartir el tiempo, las emociones, las actividades, la sexualidad, etc. Pero cuando la relación se torna totalmente fusionada, cuando se pierde el sano equilibrio entre el espacio de la pareja y el espacio personal, cuando se pierde la identidad propia de uno o de los dos, cuando uno pretende ejercer el control sobre el otro, lo más probable es que esta relación no tenga un buen pronostico y se va a ir perdiendo poco a poco. Para tener una relación gratificante y que funsion a largo plazo es importante mantener y seguir desarrollando la personalidad propia de cada uno, respetando el espacio personal del otro.

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