LOS CABALLEROS ME DECÍAN QUE HABÍA ALGO DISTINTO EN MÍ
Sole cuenta su historia
Tenía 44 años. Trabajaba en finanzas, llevaba 6 años separada, con dos hijos jóvenes.
Y mi círculo social estaba lleno de mujeres exactamente en mi misma situación: sin pareja, sin tiempo, sin saber dónde conocer a un caballero…
Pensaba que ya era tarde para mí
Dedicaba muchas horas a trabajar y a mis hijos
Así empezó mi camino hacia el taller Nunca Más Sola, de Laura Bellarosa. Hoy, a los 49, convivo con el hombre que reconocí como el indicado desde la primera cita.
No tenía tiempo. Tenía trabajo, hijos, y un círculo cerrado
No era desesperación. Era una vida tan llena de responsabilidades, que el espacio para conocer a alguien simplemente no existía.
Ya había probado las apps. Y me hacían sentir pequeña.
- Aplicaciones de citas no me parecían confiables
- Consejos de amigas me parecían tontos
- En eventos sociales me sentía solitaria
«Sentía que estaba siendo un desastre, arriesgué mi seguridad, y creía que ellos me hacían el favor de aceptar salir conmigo para tomar un café.»
Esa era la creencia de fondo: que a mi edad era muy difícil encontrar pareja, y que cualquier hombre que aceptara una cita ya me estaba haciendo un favor.
El momento de decisión llegó después de perderlo casi todo
Acababa de pasar una pandemia en la que perdí a mi padre, y también un despido laboral después de 12 años de trabajo. Conocí a Laura Bellarosa viendo una conferencia en YouTube y empecé a seguirla en redes.
«Sabía que el taller era lo que realmente necesitaba, por el gran conocimiento y soporte, y decidí ir en búsqueda de mi felicidad en pareja.»
Entré de inmediato, sin dejarlo para después.
Lo que hice diferente
Con las clases del taller, empecé a creer en mi valor. Abrí un nuevo perfil. Empecé a elegir mejor.
«Y lo demás fue como un imán: en corto tiempo los caballeros me decían que había algo distinto en mí, que hacía sobresalir del montón de mujeres que conocían. Halagaban mi buen comportamiento como dama. Jaja. Yo solo aplicaba las técnicas del taller “nunca más sola».
No cambié de estrategia una y otra vez. Cambié yo. Y disfruté el proceso, sin prisa, pero sin pausa —dos años completos, tomando cada paso con calma.
El corazón roto que casi me hace abandonar el camino
A poco tiempo de empezar a salir a citas, acepté iniciar una relación con un hombre dedicado, detallista, cariñoso.
Me fue conquistando, me hacía vivir experiencias nuevas. Me sentía ilusionada, enamorada.
Hasta que descubrí, con una gran decepción, que no tenía algo fundamental para mí: honestidad, sinceridad.
Ese punto era innegociable. Tuve que terminar la relación. Quedé con el corazón roto.
«Me tomé gran tiempo sola. Pensaba en dejar de buscar pareja, porque tenía miedo de otra desilusión.»
Pero el taller fue mi soporte. No podía abandonar este camino. Sabía que no iba a ser fácil.
Colombian Cupid, dos meses y medio, y un «hola» sencillo
Comencé el taller el 1 de junio de 2021. A mediados de agosto —dos meses y medio después— él vio mi perfil en Colombian Cupid y escribió un simple «hola».
Antes de responder, revisé cuidadosamente su perfil, como había aprendido. Muchas de sus características coincidían con la hoja de Excel. Le respondí que me había gustado su perfil. Él dijo lo mismo del mío.
«Podíamos pasar dos o tres horas escribiéndonos sin darnos cuenta.»
Él vivía en Estados Unidos, yo en Colombia. La relación fue virtual unos tres meses, hasta que él viajó a Colombia a finales de octubre. Después de ese encuentro, formalizamos como novios.
En diciembre viajé a Estados Unidos para pasar Navidad y Año Nuevo con él y conocer a sus hijas.
En junio de 2022 viajamos todos a Orlando —mis dos hijos, sus dos hijas— para empezar a integrar las familias.
Nos comprometimos en octubre de 2022, un año y dos meses después de conocernos.
El obstáculo mayor no fue él. Fui yo, soltando el control
Durante años aprendí a ser fuerte, independiente, resolutiva. Abrirme emocionalmente, confiar, dejar que otra persona también tomara la iniciativa, fue el verdadero trabajo.
También cargué con la culpa de dedicar tiempo a mi vida de pareja:
«¿Y si esta relación no funciona? ¿Habré descuidado a mis hijos por algo que no valía la pena?»
Con el tiempo entendí que ser madre no anulaba mi derecho a ser mujer y a construir una vida en pareja.
La confirmación de que algo distinto estaba pasando llegó cuando empezamos a buscar casa, y él tuvo en cuenta que necesitábamos espacio también para mis hijos. Ahí supe que no estaba pensando solo en una relación conmigo, sino en un proyecto de familia que nos incluyera a todos.
El resultado, en números y en hitos
2.5
Meses tardó en conocerlo desde que inició el taller
14
Meses de noviazgo antes del compromiso formal
USA
Su nuevo hogar y país
de residencia
Hoy construimos una familia ensamblada con sus dos hijas y mis dos hijos.
La transformación no fue casarme. Fue aprender a dejarme querer
- «Aprendí a confiar más en mí, en mis decisiones, y en la posibilidad de construir una relación sin vivir desde el miedo ni desde la necesidad de controlarlo todo.»
- Comprendí que podía seguir siendo fuerte e independiente y, al mismo tiempo, abrirme al amor y a construir un verdadero equipo.
- «Si alguien me hubiera dicho hace cinco años que iba a conocer por internet a un hombre compatible conmigo, mudarme a otro país, casarme por primera vez y construir una familia junto a él, no lo habría creído.»
Si hoy tuviera enfrente a una amiga que se resigna a estar sola
«No busques solamente que alguien te elija. Aprende tú también a elegir.»
«Ser una mujer fuerte e independiente no significa que tengas que hacerlo todo sola. Puedes mostrarte vulnerable, dejarte querer, recibir apoyo, y seguir siendo tú misma.»
«Amar a tus hijos no anula tu derecho a ser mujer, a construir una vida afectiva y a compartir el camino con una pareja.»
Los hombres buenos sí existen —pero hay que prepararse para reconocerlos, elegirlos, y estar dispuesta a construir la relación cada día.
La frase que resume mi historia:
«Yo podía sola, pero no quería estar sola. Aprendí que no tenía que dejar de ser una mujer fuerte para permitirme amar, confiar, recibir y construir en equipo.»
Antes pensaba que, para sentirme segura, tenía que mantener el control y resolverlo todo sola.
Hoy sé que puedo seguir siendo independiente y, al mismo tiempo, dejarme querer.




